El futuro del comercio regional se juega en el Pacífico.
Mientras gran parte de Sudamérica discute coyuntura, Chile acaba de aprobar uno de los proyectos logísticos más ambiciosos de América Latina.
El Puerto Exterior de San Antonio recibió aprobación ambiental y avanza con una inversión cercana a los USD 4.500 millones, buscando triplicar su capacidad operativa y posicionarse como uno de los grandes hubs del Pacífico Sur.
El proyecto contempla:
• Capacidad proyectada de hasta 6 millones de TEU anuales
• Recepción simultánea de 8 buques de 400 metros
• Dos terminales semiautomatizadas de 1.730 metros
• Obras de abrigo de casi 4 km
• Inicio estimado de operaciones: 2036
Pero detrás de la obra hay algo mucho más importante: una disputa estratégica por el comercio del Pacífico.
Chile entiende que el mapa logístico regional está cambiando rápidamente tras el avance del megapuerto de Chancay en Perú, impulsado por capitales chinos y pensado como puerta directa entre Sudamérica y Asia.
La pregunta es inevitable:
¿Dónde queda Argentina en esta nueva configuración logística regional?
Porque mientras Chile y Perú aceleran inversiones portuarias, corredores bioceánicos e infraestructura de escala global, Argentina tiene una oportunidad enorme que todavía no termina de capitalizar:
• Integración bioceánica real
• Desarrollo de corredores logísticos hacia el Pacífico
• Más protagonismo para el NOA y Cuyo
• Complementación con Vaca Muerta y exportaciones energéticas
• Crecimiento de hubs logísticos privados
• Expansión ferroviaria y multimodal
• Nuevas oportunidades para freight forwarders, despachantes, operadores y desarrolladores de infraestructura
El comercio internacional está dejando de competir solo por costos.
Ahora se compite por velocidad, conectividad y capacidad logística.
Y en ese escenario, quien controle los corredores hacia el Pacífico tendrá una ventaja estratégica enorme en los próximos 20 años.
Sudamérica está entrando en una nueva etapa logística.
La pregunta no es si Argentina tiene potencial.
La pregunta es si vamos a participar como protagonistas o mirar el cambio desde afuera.